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Estimular el deseo sexual a través de ciertos productos es una búsqueda que viene desde la antigüedad
Afrodisíacos: ¿verdad o sugestión?
Tener relaciones sexuales satisfactorias y apasionadas puede resultar para algunos algo difícil de concretar. Para ayudarse, las parejas utilizan los llamados afrodisíacos, donde sabores, fragancias, alimentos y adminículos inducen - junto a cierta sugestión – a un mejor desempeño en la intimidad.
 
Carla González C.
 

Complementar los encuentros amorosos con elementos o situaciones externas parece ser para algunas personas una solución que hace más divertida y diferente una relación sexual. El paso del tiempo y la monotonía se van sumando a problemas como el estrés y el poco tiempo que se dedica a la pareja, logrando una suerte de erosión que finalmente mermará la calidad del vínculo y la frecuencia de los encuentros.

Uno de esos complementos son los afrodisíacos, que efectivos o no, resultan una atracción para aquellas parejas que toman la decisión de innovar y hacer de sus noches, momentos cálidos para compartir. De esta forma, olores, sabores, formas, sonidos y actitudes resultan – desde la antigüedad – temas de interés en el ámbito sexual.

Así, desde tiempos remotos, los seres humanos han relacionado elementos de la naturaleza, cuya forma hacen recordar a los órganos sexuales, con situaciones relacionadas a la sexualidad.

Entonces, estos serán considerados como afrodisíacos, palabra que proviene de la diosa griega del amor, fecundidad y energía, Afrodita.

En conclusión, símbolos fálicos y vaginales, algunos que recuerdan a la imagen de la mucosa genital y aquellos que parecieran ser símiles del cuerpo femenino son algunos de estos elementos.


Algunos afrodisíacos tomados de la naturaleza y que gozan de una buena reputación son las trufas, ostras, ostiones, espárragos, caviar, apio, maní, nueces, almendras, ajos, habas y ají, recula, plátano, chocolate, frutillas, zanahoria, miel, mostaza, piña, vainilla, vino, caviar, ginseng, entre otros.

La psicóloga clínica Verónica Pupkin Link afirma que si bien la creencia popular coloca a los afrodisíacos como grandes detonadores del deseo sexual, no hay que sobredimensionar su importancia o protagonismo, pues según estudios, “la mayoría de los alimentos con atribuciones eróticas no tienen más que propiedades energizantes, activan la circulación y facilitan la llegada de los flujos sanguíneos a los genitales o elevan el ritmo cardiaco, reacciones fisiológicas que pueden ser un aliciente para una relación sexual satisfactoria y placentera”, comenta.

En este sentido, la profesional agrega que también el factor psicólogo tiene incidencia en cómo finalmente resultará el uso de un afrodisíaco dentro de una relación íntima. “La atracción entre las personas está determinada por factores biológicos, pero también psicológicos, los que no pueden suplirse con un buen plato o un aroma diferente”, asevera.

Pupkin dice que el amor y el erotismo “no son ingredientes que se puedan cocinar a través de remedios o pócimas fantásticas, sino que se cultivan a través de la fantasía, la creatividad, el afecto y la pasión en un ambiente propicio para el placer y la entrega sexual” y por lo tanto, la manera en cómo ambos individuos sobrelleven la relación, será esencial para una vida sexual satisfactoria y placentera.

 
Atracción y amor: afrodisíacos inherentes al ser humano
Siguiendo la línea de la predisposición con la cual hombres y mujeres deben presentarse frente a su compañero durante una relación sexual, la psicóloga clínica dice que “los mejores afrodisíacos resultan ser la atracción mutua, el ejercicio y la ausencia de estrés”. En tanto, el peor enemigo de la relación será la rutina.
 
Según declara la psicóloga Verónica Pupkin Link, las feromonas existentes en distintas especies animales “son potentes mensajeros o afrodisíacos químicos que consisten en secreciones externas producidas por la piel y que actúan a través del olfato y del gusto como una señal sexual”. Sin embargo, plantea que “todavía no se ha descubierto una sustancia química  capaz de rivalizar con el simple hecho de estar enamorado”.

Otra de las ideas que plantea Pupkin es que el tema de los afrodisíacos es agregado a la relación de pareja en la etapa donde comienza a decaer el espíritu apasionado de los amantes. “Las personas que están comenzando sus primeras experiencias amorosas y sexuales, generalmente no necesitan más elementos que la atracción. La seducción y el tiempo para compartir forman parte del comienzo de la vida en pareja”, afirma.

En esta misma idea, agrega que si bien la incorporación de estos elementos va a depender de cada individuo y de cada relación en particular, “una buena mesa, los aromas, la música, la comunicación y crear un espacio de intimidad suelen ser poderosos estimulantes sexuales y factores fundamentales para alimentar la fantasía y la creatividad”.

Punto Vital Octubre 2008 ©

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