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Interrumpir el coito es un método muy utilizado durante la adolescencia
 
Lo natural tiene sus riesgos
Como un método poco seguro. Así es calificado el coito interrumpido, pues según muchos especialistas se trata de una acción que difícilmente puede ser llevada a cabo siempre con efectividad. “Es como pedirle a un camión cargado corriendo cuesta abajo a toda velocidad por un barranco que frene en seco”, menciona la Gineco-Obstetra Alexandra Jadresic.
 
Carla González C.
 

La técnica del coito interruptus o también llamado coito interrumpido o coito incompleto es una práctica sumamente antigua en la que el hombre asume el control de la natalidad y también de su cuerpo, procurando retirar el pene de la vagina de la mujer antes de que ocurra la eyaculación.

Tan antiguo resultan sus antecedentes históricos, que incluso algunos documentos mencionan que es en la Biblia y en escrituras de origen cristiano, musulmán, griego e islámico donde se le hace mención, ya sea en pro como en contra de este método anticonceptivo.

Así, el coito interrumpido ha sido utilizado por millones de parejas y hoy son los jóvenes y adolescentes los que más recurren a él, teniéndolo como única “arma” al momento de prevenir embarazos no deseados. Sin embargo, y pese a que tiene algunas ventajas, la interrupción del coito no se manifiesta como una manera eficaz para este tipo de objetivo y mucho menos para la protección contra infecciones de transmisión sexual.

La gineco-obstetra especialista en ginecología adolescente, doctora Alexandra Jadresic, coincide en que la interrupción del coito es una técnica que actualmente es muy usada por los adolescentes y que la mayor razón por la cual es practicada es precisamente para evitar embarazos.

Según la Unidad de Reproducción Humana de Venezuela – Fertilab – el coito interruptus “es un método efectivo cuando la pareja lo ha practicado con éxito por más de 5 años”. No obstante, también afirman que “tiene una tasa de embarazo alta comparada con la de otros métodos”.

Para la doctora Jadresic, la negligencia y el exceso de confianza pueden traer problemas en la pareja, quienes por cuidarse de esta forma a ojos cerrados, podrían de igual manera obtener malos resultados. Según la médico, la mujer – en caso de fallar este método – “tendría un tercio de posibilidades de quedar embarazada”, estadística que se maneja en los casos de relaciones sexuales donde no se utiliza ningún tipo de protección.

Para explicar un poco más su aseveración, la especialista dice que “para hacernos una idea del riesgo que significa, puede (la técnica) tener hasta un 28% de falla durante un año. Eso quiere decir que si cien parejas usan este método durante un año, al final de éste, 28 de esas parejas van a haber quedado esperando guagua”, sentencia.

En ese sentido, la doctora Jadresic dice que “lo que ocurre con el coito interrumpido es que por muy experto que sea el hombre para aguantarse, siempre hay una o dos gotitas de semen que se escapan sin querer durante la penetración. En una de esas gotitas van miles de espermios y sólo se necesita uno para lograr un embarazo”, asegura.

Estas gotitas a las que se refiere la doctora pertenecen al líquido preseminal o preeyaculatorio producido antes de la eyaculación y que tiene como función “la lubricación de la uretra en el hombre antes de la expulsión del semen”.

Un método estresante

Sin duda el coito interrumpido puede verse desde su lado positivo al decir que se trata de una práctica que no cuesta dinero, que no ocasiona ningún tipo de problema, no requiere de supervisión médica ni tampoco de la ingesta de medicamentos u otro tipo de alicientes.

Sin embargo, las desventajas al parecer son las que destacan más. Al respecto, en muchos documentos relacionados con la fertilidad se menciona que este método de anticoncepción puede además de fallar en contra de la decisión de no ocasionar un embarazo, producir inquietudes a nivel psicológico tanto en hombres como mujeres.

Es así como se comenta que en el caso del hombre, el estar o tratar de estar pendiente y concentrado en no eyacular, puede provocar en él cierta tensión y sentimientos de impotencia, los que claramente impedirá el disfrute junto a su pareja.

 
La mujer en tanto, también puede ser una víctima del nerviosismo y del estrés durante el encuentro íntimo, pues la idea de que su compañero no alcance a retirarse a tiempo, provoca sin duda mucha incertidumbre. De hecho existen expertos que señalan que existe “una disminución de la frecuencia de relaciones sexuales, del deseo sexual, de la espontaneidad y naturalidad del deseo sexual y de la frecuencia del orgasmo entre las mujeres que se inician en la práctica de este método”.
 

La doctora Alexandra Jadresic manifiesta que el coito interrumpido además permite que tanto hombres como mujeres queden expuestos a las enfermedades de transmisión sexual, “tales como la clamidia, gonorrea, tricomonas, sífilis y SIDA”.

A partir de todo lo anterior, la recomendación es clara y dice relación con la importancia del conocimiento de otros métodos anticonceptivos (píldoras, preservativo, dispositivo intrauterino, etcétera) o simplemente – sobre todo en el caso de los adolescentes – optar por la abstinencia, único método ciento por ciento seguro tanto contra el embarazo no deseado como de las infecciones de transmisión sexual.

Punto Vital Junio 2010 ©

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